El metro, o la importancia del azar en nuestras vidas.

Buenas de nuevo,

Después de otro día duro de trabajo…¿Espera, debes pensar, hoy es sábado, hoy es día festivo, no? mmm, no. El ingeniero nunca descansa. Pues nada, que uno que se está preparando para el Proficiency y como durante la semana no tengo tiempo, voy a clase de inglés los sábados. Y después he tenido una tarde intensiva de academia haciendo mates, toda una gozada vaya.

¿De qué os voy a hablar hoy? vamos allá.

El metro. O la importancia del azar en nuestras vidas.

¿El metro, nos tomas el pelo? nooo, espera un momento. Ya sé que sabéis lo que es el metro, eso no lo dudo, a menos que os hayais teletransportado del pasado mediante un bucle temporal que os ha permitido avanzar 20 años (una cosa no tan difícil si habéis visto los suficientes episodios de Stargate) . Lo que os voy a contar no tiene nada que ver con la tecnología (o a veces antiqualla) de lo que llamamos metro. Os voy a hablar de un hecho curioso que me pasa por la cabeza cada vez que viajo en él (que es casi cada día) y me parece realmente muy llamativo.

¿Os habéis parado a pensar lo curioso que es viajar en metro? Vosotros subís a l’azar en un vagón, que, en mi caso, suele depender de las ganas de caminar que tenga ese día, subís y os sentáis (o permanecéis en pie, como suele ser habitual en hora punta). Pues bien, durante el trayecto que dura el metro, estáis sentado entre personas que seguramente nunca, digo nunca, volveréis a ver, y en caso de que los volvieráis a ver no os acordaríais de que las habéis visto en el pasado. Es decir, si lo piensas de la siguiente forma: són seguramente los últimos minutos con los que coincidiréis con esas personas durante toda tu vida. Estas compartiendo x minutos de tu vida con unas personas que nunca volveras a ver. Un hecho como mínimo curioso.

Y entonces te preguntas… ¿Merecería le pena conocerlos?, y sí ése de ahí podría convertirse en mi mejor amigo o esa chica de azul fuera en realidad la mujer de mi vida, entonces, que pasaría si no la volviese a ver, que pasaría si el chico de la esquina es en realidad el jefe de una gran empresa con una proyección internacional en auge, que si por coincidencias de la vida pudieses conocer, supondría un cambio radical en tu vida laboral,…y así podría continuar. Por lo que parece, nuestra vida está intrínsicamente ligada al azar, pero el metro és un ejemplo muy claro de ello. ¿Qué posibilidad hay realmente de que vuelvas a ver esas personas alguna otra vez? Y que pasaría si realmente mereciese la pena conocerlas. Como és lógico, preguntarse en cada momento que pasaría si hiciera tal cosa o tal otra no es una forma de proceder, puesto que entonces a cada decisión tomada tendríamos que sopesar un montón de datos y aunque eso fuera posible, tampoco sería garantia de éxito, porque la vida es inesperada y no podemos controlarlo todo.
Me viene a la memòria una cita de Einstein, que decía:

Dios no juega a los dados con el universo.

El contexto real al que se dirigía esta cita era a la mecánica cuántica. El hecho es que Einstein no era partidario de ella, puesto que no creía que (como dice la mecánica cuántica) sólo somos capaces de calcular la posibilidad de que una cosa esté en un sitio determinado, en vez del lugar exacto donde estará cada cosa (como es normal pensar en la física determinista (alias newtoniana), es decir, si el cuerpo A tiene tal masa y tal acceleración, dada la posicion inicial x(0)=x_{0}, somos capaces de calcular la posicion exacta del cuerpo, pues bien, cuando trabajamos a escala microscópica, esto no es cierto, y eso es lo que dice, muy muy muy a grosso modo, la mecánica cuántica). Pero en este caso es perfectamente adecuada, y es que, no sólo parece que Dios sí que juega con nosotros, sinó que lo hace de forma evidente. Nuestra vida está tan ligada a sucesos que no podemos controlar, que básicamente nuestra libertat consiste en controlar aquellos pocos que sí somos capaces, y que en muchas ocasiones són mucho menos importantes que los que no podemos controlar. Así de curiosa es la vida. No sabemos que nos depara, pero, como dijo Steve Jobs en el discurso de graduación de Stanford:

“Of course, it was impossible to connect the dots looking forward,” Jobs said. “You can only connect them looking backward, so you have to trust that the dots will somehow connect in your future.”

(Por supuesto, era imposible conectar los hechos mirando hacia delante, dijo Jobs. Sólo puedes conectarlos mirando atrás, por lo que debes esperar que al final encajarán de alguna manera en el futuro)

“Your time is limited, so don’t waste it living someone else’s life,” Jobs said. “Don’t let the noise of others’ opinions drown out your own inner voice.”

(Vuestro tiempo es limitado, así que no lo perdáis viviendo la vida de otro, dijo Jobs. No dejéis que el ruido de las opiniones de otros ahogue vuestra propia voz interior)

Y sobre todo el brutal:

‘You’ve got to find what you love,’ Jobs says

(”Tienes que encontrar aquello que amas, dice Jobs”)

Por si no lo conocías, es el discurso que dió Steve Jobs (fundador de Apple, Next y Pixar), en la ceremonia de graduación de la universidad de Stanford. Para mi, es el mejor discurso que jamás he leído: cerrad la puerta de vuestra habitación, sentaros bien en la silla, y prepararos para que se os ponga la piel de gallina, es simplemente brutal: Para vosotros, para todos, el discurso de uno de los visionarios más importantes del momento:

Si vuestro nivel de inglés no es muy avanzado, bajaros el siguiento archivo Traducción del discurso, y seguir el video mientras leéis el guión. Os lo recomiendo, la primera vez que lo leí me entraron ganas de llorar.

Buenas noches, y buen fin de semana, que lo disfrutéis.

 Bitacoras.com
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One Comment

  1. Posted Junio 23, 2010 at 3:35 pm | Permalink

    no me gusto su pagina xq no encontre lo q buscaba ademnas no dicen q uno lo q busq en internet lo encuentra a a a a a a a weno po es mentira xaooooooooooooooooooooooooooooooooooo u_u

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