Me dicen que las princesas no existen. Que no existe la chica perfecta. Me dicen que por mucho que busques nunca se encuentra. Y yo respondo que no es algo que se deba buscar, tan sólo confiar ciegamente en encontrarla. Y, entonces, sólo entonces, cuando menos te lo esperes, entonces aparecerá. Es como ese instante fugaz en el que miras por la ventanilla del coche, y la luz, por unos instantes, no te deja ver nada, y justo cuando crees que no volverás a ver nunca más, entonces todo aparece, un mundo lleno de colores. Dile confiar en el destino, dile creer en que ciertas personas se deben encontrar, dile creer en un futuro distinto, llámale cómo quieras, dile confiar en que puedes cambiar el mundo con tus propias manos.
¿No te ha pasado nunca conocer a una persona y a medida que la vas conociendo te das cuenta de cuán especial es? No se trata de algo “tangible”, simplemente son esas cosquillitas que sientes cuando la miras a los ojos. Esa sensación indescriptible, de paz, tranquilidad, cuando la ves concentrada haciendo algo con todo su empeño, o cuando te sorprendes cuando hace algo que no te esperas que haga. Cuando el estar a su lado hace que cada día sea distinto, cuando ella hace que tu vida sea diferente, sólo por el hecho de que ella esté allí.
Me dices que no existe esa persona, y eso lo dices porque no la has encontrado, o quizás sí, pero todavía no te has dado cuenta de que es ella. Te lo dices como excusa para no seguir buscando, como excusa para no seguir creyendo en esa posibilidad, como excusa para huir de la soledad. Te lo dices, porque todos tenemos miedo, miedo a conocernos, miedo al cambio, a descubrir que no somos lo que creíamos ser. Pero ese miedo es el que nos detiene, el que nos atrapa.
Me dices que aunque al principio pueda parecer perfecto, después te das cuenta de que no lo es. Pero el amor no consiste en la perfección. No consiste en conocer a la persona perfecta. Consiste en conocer a aquella persona que hace que tu vida sea distinta, esa persona que es diferente a todas las otras, aunque sólo lo sea para ti, y que cuando estás con ella no dejas de asombrarte por la suerte que has tenido en conocerla. Y, aunque suene paradójico, el amor no es algo que se pueda describir con palabras, es algo que sucede. El amor consiste en conocer hasta el último de los defectos de esa persona, en conocer su lado más oscuro, su peor versión, y aún así quererla con toda tu alma. El amor es compartir, compartir los buenos, y los malos días, es levantarte cada día y dar las gracias por poder vivir esa extraña paradoja que es la vida.
El amor, en definitiva, es descubrir un mundo distinto que no esperabas conocer, y que no creías que existiese. Es creer en que esa persona que estás esperando existe y confiar en el destino.
Y sobretodo, el amor es sonreír, sonreír aunque no tengas motivos para ello.
Just a perfect girl…


One Comment
veig que al final no has pogut resistir a la temptació d’escriure una contestació… tranquil, que d’aquí a no gaire tindràs una resposta als teus pensaments
One Trackback
[…] Fa quasi un any vaig escriure un post bastant especial el qual vaig dedicar a un moment d’inspiració que em va donar una de les persones per les que anava dirigit aquest escrit. I ara, un any més tard em trobo que algú l’ha llegit i me l’ha contestat, JoaquimCurto.es […]