Si habéis leído algo de mi blog deberías saber ya de mi admiración por Steve Jobs y Richard Feynman. En su propia forma de ver el mundo, ambos recalcan que una de las cosas más importantes en la vida es encontrar aquello que en realidad te fascine, y te llene por dentro y que cuando lo encontraras sabrías, sin duda, que lo habías encontrado. Y una vez encendida esa llama, sería tu combustible durante toda tu vida, sería tu fuerza ante todos los problemas y lo único que quedaría cuando todo lo otro te fallase.
Desde que he tenido uso de razón he dado lo mejor de mi mismo en todo lo que he hecho, y desde hace un tiempo, me esfuerzo incansablemente en encontrar aquello que realmente me llene, aquello a lo que dedicar completamente mi vida.
Esta semana ha sido muy dura, y como todas aquellas semanas en las que acabas tan cansado que cuando vas a la cama tienes ganas de llorar, sin motivo aparente, porque aunque todo parece ir suficientemente bien, notas que te falta algo, algo que te llene la vida y, entonces, te replanteas cosas.
Steve decía en su discurso de Stanford (la frase que da título a este post es, sin lugar a dudas, una frase que después de ver su discurso se te quedará grabada para siempre en ese pequeño órgano que nos da vida: el corazón) que él cada día por la mañana, se planteaba si, siendo aquel el último día de su vida, continuaría haciendo lo que iba a hacer. Si la respuesta durante algunos días seguidos era no, entonces es que algo tenía que cambiar.
Me gusta lo que hago? me preguntaba ayer en la madrugada. Sin duda, ha sido la respuesta inmediata. Pero por qué no soy capaz de hacerlo mejor de lo que lo hago?, por qué no soy capaz de aprender sin ir a classe (en mi uni en classe te dan 3 y en los exámenes te piden 30, así que las classes de por sí no són muy productivas (EDITO: rectifico, perdón por la burda generalización, es cierto que lo dicho en algunas ocasiones es cierto, pero es lógico y mentiria si no lo digo, que también hay muchas excepciones y que hay classes a las que su asistencia está más que justificada y por supuesto, hay profes muy buenos)), porqué no soy suficientemente bueno como para aprender por mi cuenta, por qué? por qué tengo que depender de otros? És possible que mi pregunta os parezca ridícula, muy poca gente puede aprender realmente por su cuenta y unos somos mejores que otros aprendiendo de una u otra forma, así que no debería preocuparme tanto por esto. (EDITO: visto desde la perspectica de unos días después, me doy cuenta que esto está escrito tras un arrebato de niño pequeño: lo siento, está claro que es necesario aprender a hacer las cosas por tu cuenta, pero renunciar a entender la educación como una interacción es un error, la discusión y el dialogo és lo único que hacen avanzar, y debería ser evidente que las preguntas y la duda són el principio del conocimiento) (gracias jur por recordármelo!)
Pero la razón de toda ésta discusión es: algun día encontraré aquello que me fascine realmente, aquello que me llene por dentro y que se me de tan bien que no necesite a nadie para aprender? Es cierto que cada día me esfuerzo más, y pongo todo lo que tengo y confio que al final aparecerá aquella cosa, y cuando la vea, cuando forme parte de mi, entonces caeré enamorado y me acompañará toda mi vida. Pero, no os pasa a veces que lo bueno nunca parece llegar? quizás es que si que llega, sólo que somos tan exigentes que cuando tenemos aquello que anhelábamos antes, ahora todavía queremos más i más… Pero no es esa la naturaleza del género humano, mejorar día a día, no contentarse con la mediocridad?
Podré llegar donde quiero llegar?, preguntas y más preguntas que me asaltaban clavándose como puñales. Quizá algun día os cuente mis planes de futuro, algun día, si soy capaz de convertirme en aquello que quiero ser…
Por ahora, seguiré siendo yo mismo, con mis faltas, mis defectos, y también mis virtudes, y seguiremos luchando día a día, para sacar lo mejor de nosotros mismos, esperando, futilmente, que aquello que buscamos aparezca en el sitio menos esperado.
O quizás es que no debemos obsesionarnos en buscar, quizás, si nos concentramos sólo en divertirnos haciendo lo que hacemos, sacando el máximo provecho, quizás entonces nos demos cuenta que aquello que buscábamos ya forma parte de nosotros…
Suerte a todos en la búsqueda, suerte a todos en esta maravillosa carrera a todo trapo que es la vida.
EDITADO el 15-4-07, unos días más tarde del arrebato emocional que me instó a escribirlo.



Aprovecho hoy, día 25 de Diciembre para felicitar el día del nacimiento de uno de los mayores científicos de todos los tiempos: Isaac Newton, genio sin igual y el principal exponente de la revolución científica del siglo XVII, iniciada en el XVI por Galileo. Entre otras muchas cosas formuló la mecánica clásica con su ley de la gravitación y las leyes del movimiento, innovó en el campo de la óptica y en la teoría corpuscular de la luz (básicamente consiste en considerar la luz como partículas minúsculas que se desplazan en línea recta a menos que encuentren una discontinuidad en el medio, aunque como ya sabréis, posteriormente se presentó una teoría ondulatoria de la luz, puesto que dicha teoría corpuscular no podía explicar todos los fenómenos. Hoy se sabe que la luz no es ni onda ni partícula, sinó que obedece a las leyes de la mecánica cuántica, la que se basa en entidades llamadas fotones), y, por si todo esto ya fuera poco, fue tambien el inventor del cálculo diferencial (invención que comparte con Leibniz).

