La calle presentaba un color tenue amarillento bajo la luz de la luna. Había salido a caminar para desconectar de las largas horas de estudio. No había nadie, el frío invernal le helaba los huesos, pero al mismo tiempo el silencio le tranquilizaba, le hacía sentirse en paz, tranquilo. Un café humeante le calentaba las manos y su olor le hacia viajar a su infancia, a momentos que parecían de otro mundo, lugares y sitios de otra época. Le gustaba andar sólo las noches tranquila de invierno, los callejones de aquella vieja Barcelona le hacían sentirse bien, protegido.
En un pequeño establecimiento había una pequeña insignia donde aparecía un círculo donde estaba marcado su diámetro. Recordaba haber pasado muchas veces por ahí, pero no entendía como no se había fijado en ella. Era del tamaño de la palma de su mano y estaba marcada con letras finas y elegantes, tenía aspecto de haber estado allí una eternidad. Pensó durante un tiempo qué podía significar. Debido a su formación matemática no podía tan sólo pasarlo por alto, ¿qué hacía una insignia de una circumferencia en ese callejón perdido?. Ninguna respuesta acudió a su mente, así que decidió seguir con su paseo.
A medida que avanzaba, en su cabeza retumbaba como una campana incesante el 3.14159, no podía quitárselo de la cabeza. Nunca había tenido más interés del necesario en aquel curioso número, así que no entendía qué pasaba, ¿por qué un simple cartel le había puesto tan nervioso y le había hecho recordar a ?
Siguió avanzando y ahora vio otro pequeño cartel. Éste era ligeramente más grande, pero estaba escrito con la misma tipografía que antes: ponía . Miró en derredor sorprendido y vio que estaba en un perímetro circular. El lugar donde estaba el cartel era la frontera entre el interior y el exterior de éste. Miró atrás, como aquel que mira un sitio al que nunca volverá. Se giró y, con paso firme, pasó por debajo del pequeño arco que había a pocos pasos de la insignia. Había dejado la irracionalidad, había entrado a la madurez. Ahora tenía un mundo mucho más ámplio por conocer y muchas más cosas por aprender.
En la vida hay momentos en los que debes decidir dar un paso hacia delante, un paso hacia el futuro. Decidir qué quieres y por qué lo quieres hacer. Hay momentos en los que se termina una etapa y se debe empezar una de nueva. También hay momentos en los que los errores que cometes te hunden en el pozo de los fracasos, en los que lo más importante es aprender a levantarte. Sea cual sea el momento, lo cierto es que hay un momento en tu vida en el que comienzas a verlo todo con otros ojos, en el que decides dedicarte con toda tu voluntad a cumplir tus sueños. No dejes nunca de soñar y volar. Es lo único que te ayudará a mejorar y avanzar.


2 Comments
Nunca es tarde para salir del círculo. Lo importante es darse cuenta de que se puede salir. Y que no hay fronteras.
Vaig llegir en un llibre, que parlava de l’adolescència:
“L’ésser humà s’alimenta del que somia, del que viu, del que espera, del que intueix, del que veu, del que desitja. No arriba a estar mai satisfet, no es rendeix mai. Només l’atura la mort. És un animal en trànsit constant, que es renova perpètuament en la ignorància, candidat clandestí a l’oblit i a la recerca infructuosa de la seva dimensió. L’ésser humà viu per intentar coses, no per condumar-les, per esforçar-se a entendre-ho tot, no per saber l’origen d’aquest esforç.
L’ésser humà s’alimenta d’esperances”
A totes les etapes de la vida, davant de totes les situacions… No et meravella la nostra condició humana?
*No deixis de somiar*